Búsqueda y Salvamento.

Tuve una instructora de vuelo un tanto peculiar; era exigente, amaba volar y me decía que había que enfrentarse a ciertos riesgos para poder asumirlos. Conocer nuestras limitaciones y las de la aeronave, así como actuaciones a llevar a cabo en una emergencia nos permite, no sólo afrontarla, sino también operar de forma preventiva para que no suceda. Sonia lo sabía y lo ponía en práctica.

sonia morales2
Fotografía de Aviación Total

En otro milenio (en una galaxia muy lejana) volaba en visual una Tiger (AG-5B) por la zona de Balaguer, todavía con la licencia de alumno. Hacía un día espléndido, me sobraban horas con ese avión (que ahora añoro) y vi un pequeño manto de cúmulos que se estaba formando al norte y por encima y de mi posición.

Resultó estar más lejos y ser mayor de lo que parecía, pero fui a por él como un miura; en ascenso, gas adelante, calefacción de carburador y…fundido en blanco. La idea era pinchar un poco la nube para sobrevolarla…pero pinché demasiado, y cuando me quise dar cuenta estaba siendo sacudido de un lado a otro, mi mala cabeza golpeó la cabina y los incómodos cascos DC se me incrustaron en la oreja. Si sonó el avisador de aproximación a la pérdida no lo oí y, creo que me di cuenta por los pedales antes que por los indicadores que el avión caía girando a izquierdas sobre sí mismo con potencia de ascenso.

Me asusté más tarde, creo que porque mi mente estaba demasiado ocupada insultándome y en segundo plano actuaba casi por instinto; corté suavemente motor hasta ralentí, pié derecho… y empezaba a recuperar palanca cuando el blanco que me envolvía dio paso a las montañas, que giraban.

Debí dar entre dos y tres vueltas de sacacorchos antes de nivelar planos y recuperar la barrena del todo, vi que todo seguía en su sitio y puse rumbo a Sabadell. Bajé del avión algo eufórico, por la adrenalina supongo, y me di cuenta que estaba empapado en sudor, comprobé que el avisador de pérdida funcionaba perfectamente y en ese momento mis piernas se convirtieron en fideos y me tuve que sentar. Había sido irresponsable. Estaba asustado.

Más insultos de Sonia después, todos merecidos, pero sonreía y perdían credibilidad.

Negligencias y batallitas aparte (incluyo ésta en el repertorio de mis nietos ;)), es obvio que las emergencias ocurren, estar preparado para afrontarlas puede salvar nuestra vida y contribuir a salvar la de otros (como hizo Sonia con la mía con una buena instrucción). Además, y como decía al principio, podemos aprender de la experiencia y actuar de forma preventiva para mitigarlas.

Siguiendo esta filosofía arrancamos otro camino, realizando un curso de Búsqueda y Salvamento con RPAs, homologado por Aesa, para ofrecerlo a pilotos y operadoras, para que puedan arrimar el dron a dispositivos de Protección Civil. En el próximo post os hablo un poco el tema, este dejadme que se lo dedique al recuerdo de aquella sonrisa…

Hoy hace dos años que murió nuestra compañera Sonia Morales en Almeria, apagando un fuego, haciendo su trabajo, que tanto amaba.

Buen vuelo Sonia!!!

 

Búsqueda y Salvamento.

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